Noticia de Ayuntamiento de Mozota.
Semana Santa 2026.

El pasado Viernes Santo 3 de abril, volvió a desplegar ese lenguaje propio que no necesita traducción: el del silencio que pesa, el del tambor que irrumpe. Entre calles estrechas y plazas abiertas da sentido cada golpe de tambor; construyendo un relato que cada año se repite y, sin embargo, nunca es el mismo.

Hubo instantes suspendidos en el tiempo. El sonido del viento da un paso al girar una esquina. El silencio, en esos momentos, no fue ausencia, sino presencia absoluta.

La procesión avanza como un pentagrama vivo. La presencia de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén añade un nuevo matiz a la composición. Como si de una modulación se tratara, su participación introduce armonía dentro de la misma obra. Sus túnicas, sus ritmos y su forma de acompañar enriquecen la procesión.

